viernes, 13 de octubre de 2017

Actividad 2: Escritura y confianza

Cuando era niña tenía bastantes miedos e inseguridades, era un poco antipática y solitaria, en general no me iba muy bien siendo sociable; un día una maestra solicitó hiciéramos un cuento, yo redacté el mío y lo entregué. Recuerdo haber pensando que era realmente malo y que seguro iba a reprobar, sin embargo, grande fue mi sorpresa cuando ese cuento fue elogiado por mi docente y no sólo eso, también fue premiado en la escuela; así descubrí que había algo para lo que no era mala y fui feliz.

Pasó el tiempo, me animé a comenzar un diario digital en blogger, en un inicio lo hacía de manera anónima y lo más lejos posible de las personas que me rodeaban en la "vida real", pues como dije antes, al escribir tiendo a ser bastante honesta y eso en las manos equivocadas me colocaría en una situación vulnerable. En fin, al transcurrir los años la escritura me llevó por caminos muy interesantes, dejé de lado el anónimato e incluso me atreví a escribir en blogs colaborativos (allá cuando estaban de moda); después ya más aventurera, me lancé a una revista con temas de género y demás.

Aunque la escritura me ha ayudado bastante a nivel personal, lo que me genera más desconfianza al momento de escribir es justo el hecho de sentir que no estoy preparada académicamente para ello, que mi formación como enfermera no me permite entrar de lleno o, que si lo hago, lo arruinaré por no saber redactar.

Debo confesar que para mí el mero hecho de escribir y permitir que otros te lean es ya en sí un acto de confianza, quizá en ti, quizá en quién te lee. Confiar en lo que dejas en la hoja, confiar en lo que el otro recibirá de ti. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

Mi relación con la escritura.

Mi relación con la escritura es de las más importantes en mi vida, escribir para mí ha sido más que una mera acción que aprendes en la escuela cuando te enseñan a juntar letras y darles sentido en una hoja. No, para mí escribir va más allá de eso, es ser libre, es comunicar todo lo que mi cabeza piensa en momentos en los que las palabras no me salen por la boca, es expresar, incluso a veces escribir ha sido mi manera de amar.
Gracias a las letras he logrado amistades lejanas, amores imposibles, cuestiones mágicas que de otro modo no me habrían ocurrido; la escritura me ha permito encontrarme conmigo misma en momentos en los que me sentía perdida y también ha funcionado distintas veces como la mejor máquina del tiempo que me deja ver quién era hace unos años, incluso me ha permito entablar diálogos con la Fanny adolescente y dramática para darme cuenta que lo que consideraba una tragedia hace  años ahora es un juego de niños.
Escribir me ha hecho más fuerte, más serena, más mujer y más feliz, además de que siempre he pensado que una hoja de papel siempre es más barata que la psicoterapia. Mediante las cartas sin destinatario que he arrojado por años a la red he permito que seres de otros lares me conozcan incluso más que las personas que me rodean, quizá es uno de mis mayores logros: escribir con honestidad y sentirme orgullosa de ello.
Me he alejado de las letras por tiempos largos, cuando lo he hecho un sentimiento de vacío me sigue, es como si parte de mí no estuviera presente, como si me hubiesen quitado la voz aunque mi cuerdas vocales funcionen perfecto; me aterra que un día simplemente mi memoria no me permita continuar, que olvide como deletrear, como unir, me aterra dejar de ser yo.

Me he permitido ingresar a este curso de escritura para mejorar, para prender y para concluir en esta ocasión la preparación que me haga expresar adecuadamente lo que ocurre pues amar escribir y hacerlo correctamente son dos cuestiones diferentes que espero poder enlazar.